Capítulo diecisiete. El beneficio de la duda
El beneficio de la duda
A la mañana siguiente Hope entró como un vendaval a las oficinas de la productora de Blake Cameron.
—Buenos días, ¿puedo ayudarle en algo? —preguntó la secretaria al verla entrar, sin embargo, Hope no se molestó en detenerse o responder el saludo de la mujer, atravesó la estancia y se dirigió a la oficina de Blake.
»—Espere, no puede entrar de esa manera. ¡Deténgase o llamaré a seguridad! —gritó la mujer detrás de Hope, deteniéndose abruptamente cuando abrió la puerta de