El león juzga por su condición
Alana volvió a la cocina minutos más tarde, su cuerpo aún temblaba por el beso tan apasionado que Matthew le había dado. Se sentía en las nubes, era la sensación más increíble que atravesaba cada fibra de su ser, Alana no tenía idea de que así se sentía el amor.
Cuando finalmente terminó de limpiar la cocina, dejó ordenada la sala y volvió a la habitación, para su decepción, Matthew estaba dormido, pero no pudo culparlo, era tarde y él había tenido un día muy aje