Capítulo 34. Corazón Roto
No permitieron que ninguno acompañara a Verónica en la ambulancia.
Bernhard estaba muy preocupado y no era ni la sombra del hombre ecuánime que siempre es ante la vida.
Toda la familia había ido al hospital y dejaron a los niños con chicas del servicio del hotel y Aurora.
Sebasthian el hijo de Bernhard había ido a hablar con el director del hospital, para asegurarse que Verónica recibiera todo lo que necesitara, los mejores doctores, incluso si había que trasladarla a otra parte, le aseguraron