Relata Eva:
Estaba en shock, no podía pensar, me costaba asimilar todo lo que estaba escuchando, todo lo que había explicado mi abuelo Chester, y los gritos de mi madre, que no cesaban, no me ayudaban a concentrarme.
— ¡Ya está bien, papá…! — Soltó mi padre, muy serio. — ¡Querías decirlo y lo dijiste, pero no tenías ningún derecho de llegar en plena boda de Eva, para soltarle todo eso y tratar a su madre como una criminal! ¡¿Por qué trajiste a la policía?! ¡Eso es humillante! — Voceo mi padre