Relata Lucas:
El mal humor era mi pan de cada día, desde que despertaba en la mañana, no hacía otra cosa más que pensar en Eva y al dormir, soñaba con ella, lo que me hacía despertar al día siguiente pensándola, repitiendo un ciclo infinito que parecía un castigo.
No por el hecho de que me hubiera dejado, prácticamente sin una explicación lógica, sino por el hecho de que no podía buscarla, tomarla y azotarla como yo sabía que le gustaba, para hacerla entender lo equivocada que estaba.
Deseab