Alaia
Observo el jardín desde la ventana del despacho, me abrazo a mí misma y presiono mis brazos con mis manos, no sé realmente en que pienso, hay demasiadas cosas en mi cabeza, una de ellas es más fuerte que todas las demás y me asusta, no puedo permitirme sentir esto, tengo que luchar contra ello, ya viví dos años sin él, podre hacerlo por el resto de mi vida.
Suspiro intentando llenar un vacio en mi pecho, Dios ¿que estoy haciendo?
—Princesa, han llegado las invitaciones —La voz de Cedric m