Dos horas después de que llegué a casa de mis padres, llegó mi padre muy feliz. Entró a la sala donde mi madre y yo estábamos sentados en el sofá. Mi padre notó que ambas estábamos muy serias. Me dio un beso en el sofá sentado a nuestro lado en el sofá
—¿Te pasa algo, cariño? Por sus caras parecen que vienen de un funeral—, nos dijo mi padre.
Como pude, y aunque se me saltaron algunas lágrimas, le dije a mi padre lo mismo que le dije a mi madre, sólo que de repente se levantó del sofá, muy enoj