Marqué el número de teléfono de Eunice y ella respondió la llamada inmediatamente.
—Amanda cariño, ¿estás bien?—, me pregunto.
—Sí, gracias, pero necesito hablar urgentemente con mi marido—, le dije.
—Llámalo, Gerard, incluso si está en una reunión, si ve que el número que suena es el tuyo, te aseguro que lo contestará—, me dijo Eunice.
—Ya lo llamé, pero está enojado conmigo y no quiere contestar mis llamadas—, respondí.
—¿Qué te pasa Amanda? Por la voz que tienes me siento muy molesta, p