—Parece que llegue en un buen momento.—Avergonzado aparte la mirada mientras se sentaba a mi lado. ¿Por qué tenía que llegar en este preciso momento? Sé, habrá creído lo que dije, le mire de reojo y sonreía gallardo y relajado como siempre.
—¿Por qué no tocas antes de entrar?
—Tenía impaciencia por saber lo que conversaban. Por cierto abuelo... ¿No te parece que has exagerado mucho con el ambiente?
—¿De qué hablas?
—Porque citaste a mi prometida en este lugar, intentas asustarla a propósito, ¿no