Cap. 91 Sin dignidad
Cada que pienso que no puedo odiarlo más, él me sorprende, por un instante pensé que tal vez si era verdad que pudo desearme por se run enfermo. Pero no, esto va mucho más allá ese infeliz siempre va un paso adelante.
Su maldad no tiene límites, no le importa que al dañarme a mi puede dañar a aun ser inocente a mi hermoso bebé.
Como hubiera querido comprar no solo una protección sino un arma para acabar de una vez con ese infeliz.
Llego a su departamento, mi cuerpo tiembla y no de nervios, sino e rabia, de impotencia, de asco por no poder hacer nada. El maldito me abre con una sonrisa en los labios.
—Cariño no sabes como he estado esperando este momento. Pasa.
—Digamos que a mi me pasa algo similar, pero al revés, he estado ansiando porque este momento no llegara nunca.
—Y sin embargo llego y aquí estas. ¿Gustas tomar algo?
—No, no vengo a socializar, así que mejor vayamos directo al grano y acabemos con esta noche.
—Pero que ansiosa, no pensé que me desearas tanto. Bueno en los viejo