Cap. 51 El plan perfecto.
Su rostro se ve desencajado, me da miedo su expresión; no sé si vio o escuchó algo, ¡Dios! ¿Qué hago? ¿Qué le digo?
—Vino a despedirse. —Trato de sonar tranquila, pero por dentro estoy que muero.
—¿A despedirse? ¿Que no lo había hecho ya cuando llegamos del restaurante?
—No, bueno, sí, pero como fue con John y estuvo un momento más en la empresa, solo pasó a decir que ya se iba.
—En definitiva, ustedes fueron más que solo amigos y ese hombre busca, al parecer, no solo hacer negocios con la empr