Mundo de ficçãoIniciar sessãoIncluso con la voz apagada de su madre, Marcia oye con claridad su voz triste y distante desde la cocina de abajo, diciendo: «Si no fuera por ella, quizá aún seríamos felices».
Marcia estaba acostada en su cama, con las rodillas pegadas al pecho, las sábanas hasta la barbilla, su pequeño cuerpo temblando por el peso de las palabras que no entendía del todo, pero que de alguna manera sentía en el corazón. Es porque está enferma, porque es una carga, que sus padres están peleando. Lo siente con la certeza que solo una niña podría tener.
Levanta la vista hacia la puerta de su habitación y ve a su hermana mayor, Annette, allí de pie, mirándola.
Los ojos de la pequeña Marcia se llenan de lágrimas, y su hermana mayor se acerca y la abraza fuerte. "Tranquila, Marcia, no te preocupes, mamá solo está cansada, nada más", responde Annette, de once años, con más responsabilidad de la que debería asumir una niña de su edad, mientras le acaricia la espalda a su hermana.
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