Andrés soltó una risa fría, su tono ambiguo al extremo resonó:
—Para mí, nadie me conoce mejor que tú.
Selene enfurecida dijo:
—¡Eres un imbécil!
—Uh-huh— él no lo negó, aceptándolo sin reservas.
Si ser un imbécil significaba poder tenerla de nuevo, entonces él estaría dispuesto a ser su imbécil de por vida.
—Andrés, me haré cargo de todos tus gastos, ¡pero no te hagas ilusiones de que te cuidaré!—Con eso, Selene enfurecida golpeó su pecho con la mano y lo empujó, liberándose de su agarre.
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