¡Rafael se tomó el pecho y de repente cayó por encima de la barandilla, hundiéndose en el mar...!
Selene estaba de pie a un lado de la lancha, observando cómo Rafael caía al mar desde donde ella estaba, con una expresión de pánico, con el alma en un hilo y las piernas temblando.
Andrés prestó atención a cada movimiento de Selene, y su voz grave resonó nuevamente a través del megáfono, con solo dos simples palabras:
—No temas.
Cuando Selene escuchó su voz, instintivamente levantó la cabeza hacia