Estas señoras mayores, al ver a Nacho que medía casi 1.90 metros, gritaron sin educación: —¿Cómo es posible que no nos reconozca? ¡Somos vecinos, la vimos crecer!
—¡Exacto, ahora que es rica nos ha olvidado a todos los mayores! ¡Ni siquiera piensa en ayudarnos, al menos podría darnos una casa a cada uno!
—¡Es cierto, acaba de salir y ni una palabra, ¿qué se cree? ¿Que somos aire?
Estas señoras mayores eran realmente molestas, una más pesada que la otra.
Por suerte Nacho era alto y estaba en la p