—¿Por qué estás de vuelta?— La actitud de Esmeralda no era la misma que la de ayer. Parecía haber aprendido después de su derrota, pero su mirada y tono seguían llenos de desprecio.
Ana, al ver a Selene, tampoco mostró ninguna simpatía. Señaló hacia la dirección del ascensor. —No eres bienvenida aquí. ¡Vete ahora mismo!
Selene, al ver la actitud unánime de Ana y Esmeralda, simplemente sonrió. Luego, dijo en voz baja:
—Puedo irme, pero me pregunto si tu hijo estará de acuerdo...
—Selene, ¿qué es