Capítulo 121
Selene escuchó el débil grito de auxilio de Mariana, y en apenas unos segundos, su corazón le llegó a la garganta.

—¿Dónde estás ahora?— preguntó Selene.

La voz al otro lado del teléfono estaba llena de ruido.

—Yo... yo...

Selene siguió preguntando:

—Mariana, ¿dónde estás? ¿Me escuchas? ¡Mariana!

Pero no importaba cuánto llamara a su nombre Selene, Mariana no respondía.

El teléfono seguía conectado, así que Selene agarró las llaves del coche y salió rápidamente de la oficina.

—¿Patrona, a dónde
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