Mundo de ficçãoIniciar sessãoNuestra comida llegó y empezamos a probarla casi con nerviosismo.
Ambos no prestábamos mucha atención a lo que había en nuestros platos, sino más bien a nuestro acompañante. Yo lo miraba cada minuto para ver si seguía ahí y de vez en cuando me topaba con la mirada de Aitor, mirándome igual con disimulo.
Debía admitir que me preocupab
Son tan tercos estos dos...







