Capítulo 11 – Juzgarse a uno mismo.
Me quedé dormida en el sofá, sin tan siquiera subir a mi habitación, después de llorar a lágrima viva durante horas. Por eso aquel día tenía ojeras, y muy pocas ganas de asistir a reuniones. Pero a veces la vida es así, uno tiene responsabilidades y no puede mandarlo todo al traste porque no se siente preparada para enfrentarse a la realidad.
Saqué mi mejor sonrisa, y una de mis caretas, y me convertí en esa abogada que admiraba. Charles no quería darme nuevos casos, así que después del caso del