Estrella llegó a la casa de las gemelas con el corazón latiendo a mil por hora, todo el camino había sido una tortura, pensando en lo mal que estaban si la voz del siempre sonriente Benjamín Anguiano sonaba de tal manera.
Todo era difícil, las náuseas no menguaban, así que su estómago estaba vuelto loco, y algo en su interior le decía que ese malestar no era por las turbulencias del vuelo o porque algo le hubiera caído mal al estómago, todo se solucionaría en cuanto sus ojos pudieran volver a v