Sammy apretó los labios mientras todavía sentía la respiración de Ángel muy cerca de su boca, y pronunció una sola palabra, suave y firme.
—Suéltame.
Ángel se apartó de ella y le dio la espalda con un gesto de frustración.
—Estás equivocándote en algo… yo no era para ti. Ni tampoco para él —dijo