—Pues creo que ya estamos bastante conscientes de quiénes son los enemigos —gruñó Ángel.
—Así es, pero sin evidencia no hay nada que puedan hacer, lo sabes muy bien —le dijo Darío a su hermano—. Y esa gente no va a detenerse, Sammy.
La muchacha arrugó el ceño, contrariada.
—¡Pero… ya hice un test