—¡Mentira! ¡Acabo de ver pasar a la señorona, y no venía caminando derecho! —siseó Viviana y Ángel se llevó dos dedos al puente de la nariz, porque no podía creer que estuviera tan pendiente de las palabras de Sammy.
—¡Por Dios, Viviana! ¡Estuvimos enfermos los dos, fuimos a un restaurante y nos in