—¡Ay Dios! —Fue todo lo que salió de la boca de Sammy cuando lo vio abrir los ojos y tratar de sonreír.
Le dio un beso urgente en los labios mientras lo llenaba de lágrimas y él solo pasó un brazo a su alrededor para estrecharla.
—¡No me vuelvas a hacer eso! —lloró ella y Darío besó su frente con