—Así que supongo que debería alegrarme porque soy la única que tienes para tirarte en los próximos tres meses —resopló.
—¡Auch! ¡Tóxica! ¡Me gusta!
—Idiota…
—¡Ya duérmete! —rio él acariciando su espalda, y Sammy estaba tan cansada que bastó solo eso para que se quedara dormida sobre su pecho—. Es