Sammy apoyó la frente en las losas frías de la pared mientras abría la ducha sobre su cabeza. Odiaba haber reaccionado así, no era una niña de dos años para estarse asustando con un pen3… ¡Pero es que aquello no era un pen3, era un maldit0 monstruo!
Apretó los ojos cerrados y se rio, parecía una ad