Sammy estaba sentada en el salón principal, teniendo una de sus charlas con Lory, cuando los gemelos se asomaron.
—¿Se puede? —preguntó el Diablo.
—Claro, amor, vengan —les sonrió Sammy y Darío saltó al sofá, acomodándose tras ella y abrazándola.
—Oye princesa, quería pedirte un favor importante