Después de una noche de locura con Selena, el amanecer me sorprendió en sus brazos, una botella de whisky, más varios vasos adicionales me bastó para perder la cordura.
—Selena, levántate.
—Buenos días, ! wow! , ese whisky como si estaba adulterado, me hizo perder la noción del tiempo.
—Los que estábamos adulterados éramos nosotros, no culpes al whisky.
—¿Dónde está mi ropa?, tengo que vestirme rápido, tengo que ir a trabajar.
—Acá la tienes.
—¿Me puedes llev