99. CUENTA REGRESIVA PARA UN CALVARIO
CAPITULO 99
René no mencionó nada. Prefirió el silencio, era lo mejor. Una palabra, y saldría de aquí destruyendo por el mismo el apellido García. Perder el control no era opción. Las amenazas de Jaime iban más allá, invoolcuraban a sus hijos, y eso no lo podía permitir.
Divorciarse de Cristina ahora era una sentencia de muerte.
René observó a su abuelo en silencio. Observó también a su madre, y no se inmutó ante su vil mirada. No acompañó el comentario de su abuelo de ninguna manera con otra r