98. PERDICIÓN
CAPÍTULO 98
La impresión de René fue tanta, que ni siquiera se escuchó su respiración, por lo tanto no se hallo en ningún otro lugar salvo en un mar de confusión.
—¿Cristina…? —sus palabras salieron luego de salir de la ensoñación conmocionada. Observó a Aureliano, de la misma manera impresionado—. ¿Qué es esto? —se acercó para tomar el control remoto y apagarlo de inmediato. Su expresión acabó por fusionarse con la rabia—. ¡¿Qué es esto?!
—Salvador ¿muerto? —Aureliano dijo.
La imagen de Cristi