100. LA MALDAD HACE LO SUYO
CAPITULO 100
No tenía nada de sentido para René. Las cosas a su alrededor no paraban de complicarse, y ya no podía dejar de pensar en Cristina.
Aureliano se desvió para hacer otras cosas, pero él tenía la cabeza en un lugar lejano, casi como si el tiempo se hubiese detenido. Apretó las manos en el volante y condujo hacia la residencia que anteriormente le pertenecía. Allí donde vivió con Cristina, donde todo florecía y su amor había sobrepasado cualquiera de los problemas.
Continuaba funcionand