116. EN LA CUERDA FLOJA
CAÍTULO 116
René tenía la sospecha que lo que dijera Aureliano no le iba a gustar para nada. Y cuando lo notó ansioso, poque usualmente Aureliano no era el tipo de persona que cualquier cosa lo pusiera ansioso, al menos que fuese realmente algo grave, concluyó con sus sospechas.
Cuando Aureliano lo vio llegar a la sala, se puso de pie con las manos en la cintura y René se cruzó de brazos. No tuvo que mencionar nada. Para Aureliano era suficiente y apretó los labios.
—Rio será dueño de la empres