114. UN AMOR QUE JAMÁS SE ESFUMÓ
CAPÍTULO 114
Ivone no había cambiado nada. Su mirada frívola, que quemaba mientras la recorría, y su claro desprecio eran tan notables para Cristina como lo fue tiempo atrás. Apretó el brazo de Elisa sin quitarle la mirada de encima.
Ivone dio otro paso hacia ella, colmada de una rabia que ya no podía disimular.
—Pregunté qué hacías aquí, mujer de —Ivone se detuvo. No dijo más nada porque de hacerlo gritaría para sacarla a patadas—. No tienes nada qué hacer aquí. Largo.
—Discúlpeme, señora Ivon