Capítulo 18
Daniel
Los pocos segundos que estuve mirando a la niña, me di cuenta de lo que Antonio decía y es que ella era idéntica a mí en muchos aspectos. Sin embargo, esa conexión que establecí con ella, quien me miraba de la misma manera. Fue rota por la voz de un hombre de cabello castaño, el cual regañaba a la pequeña por abrir la puerta sin un adulto presente.
–¡Oye pijo! ¿Qué estamos cansados de decirles? ¿Por qué siempre abres la puerta sin saber quién es? Un día de estos a tu madre