Mundo de ficçãoIniciar sessãoRAE
No llegamos a tiempo, pero tampoco llegamos tan tarde, todo por hacerle caso al hombre que cada cinco minutos me seduce, la próxima vez debía de ser firme, aunque yo solita me engañaba.
—Te dije que llegaríamos tarde.— le reprochó a Gabe. Este me rodea la cintura para así susurrarme en el oído.
—Llegaría tarta a cualquier lugar, si así escucho tus gemidos.— este sonríe y me lleva adentro del yate.
Con cuidado subimos la escalera para entrar, al parecer Emilio h







