CAPÍTULO DIECIOCHO: SORPRENDIDA
Los ojos de Gabriela estaban inundados por las lágrimas, todos sus recuerdos, los que más dolían habían llegado a ella con esas palabras que Daniel había pronunciado. Sin duda él no sabía nada de lo que ella podía estar pasando o de lo que pudo haber estado pasando tiempo atrás. Lo que no sabía es que Daniel sabía mejor que nadie el dolor que podía ocasionar el extrañar aquella vida que ya no es más de nosotros, la misma que por distintas circunstancias de la v