CAPÍTULO CINCUENTA Y CUATRO: LA HIJA DE LOS DOS
¿Qué era eso que Daniel –o mejor dicho– Sebastián Montiel, podía estar sintiendo al sentirse tan cerca de su lugar, el lugar que nunca debió de dejar? Todo había cambiado tanto, aquella vida llena de lujos ya no parecía hacerle ni cosquillas cuando había descubierto que la paz se puede y se encuentra en los lugares más recónditos del mundo.
Podría vestir igual que aquellos días, podría seguir conduciendo en autos último modelo pero ya nada de eso