Capítulo veinte.
Narra Mariam.
Al llegar a casa de Daniel, y antes de entrar, me cubre los ojos con su corbata, ni siquiera me di cuenta que traía una.
— ¿Qué haces? — pregunto, y lo escucho sonreír.
— ¿Confías en mí? — me pregunta, y yo asiento con la cabeza. Siento sus labios sobre los míos, dándome un tierno beso.
— Vamos mi amor, te iré guiando, no temas. — es un poco extraño, porque no veo nada, subo con cuidado algunos escalones que él me indica hasta que llegamos a no sé dónde. Daniel quita su corbat