Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sonido del despertador resonaba en el silencio esa mañana, aunque ella lo había logrado apagar antes de que su esposo despertara, sentándose al pie de la cama, noto los rayos de luz dorada que se colaban entre las cortinas del ventanal, eras las siete, el día recién daba comienzo, y Antonella suspiro profundamente.
Mirando a Ares aun durmiendo, no pudo evitar sentirse embelesada por su belleza, y es que, ciertamente, su amado esposo era muy apuesto







