La respiración de Elizabeth me da la pauta para hacerlo también. Su pecho sube y baja, relajandome con solo ver el movimiento. Como unos bobos, ambos yacemos en el pasto del jardín. Ya casi nadie esta en la fiesta y agradezco eso, estaba llegando al punto en el que lo único que quería hacer era arrancarme los pelos. Eran demasiadas personas mirandonos, mucha gente sonriendo y también invitados que no estaban en la lista. Por un momento pensé que la llegada de Mark y Salma dificultaria las cosas,
Paola Martínez
Hola, espero que estén bien. Ojalá pudieran ir a leer la precuela de esta saga, pues así podrían entender ciertas cosas. Se llama El Lado Oscuro de la Luna. Besos.