Despierto por el movimiento que hay en la cama, la primera en despertar es Elizabeth, pues está emocionada por lo que va a pasar hoy.
—Buenos días, cielo.— Se acurruca mi lado, mete su cabeza en el espacio entre mi clavícula y mi cuello. Sonrío, me gustan las cosquillas que esa acción generan en mi piel. —Hola, guapo— me saluda emocionada y feliz. Ella generalmente es muy alegre, su alegría de vez en cuando me hace muy bien.
—Hola, preciosa, ¿has dormido bien?— tengo una pregunta para ella, pe