Me recuesto en la camilla forrada de plástico estéril, César me mira inconforme, pero apunta a mí con la maquina lista para taladrarme la piel. Él empieza su trabajo, el golpeteo de la maquina me causa un poco de estrés, espero que el tatuaje me dure lo suficiente. No más no menos, dos meses, lo que pretendo durar con la farsa, no pienso esperar más tiempo que ese, Elizabeth merece ser feliz con Andrew aunque este sea un hijo de puta.
Según Harry él y Janne están a punto de separarse, no son m