Todos le dan un abrazo a Elizabeth una vez entra a la casa. Tenemos la presencia de mi mamá, de mi hermano Ben y obviamente de Natasha, pero sus ojos me dicen que ella no está aquí, sino que está en cualquier otra parte, menos con nosotros.
—Bienvenida, Elizabeth —susurra mi madre cuando la abraza.— Me alegro de que estés bien, cariño, te ves fuerte.— Por primera vez y para mi sopresa, las palabras de mi madre parecen ser sinceras. Creo que en verdad se alegra tenerla aquí y a salvo. Tal vez s