—Estás perfecta, Valeria. No sé por qué sigues viniendo y gastando tu dinero a manos llenas. ¡Joder con los ricos!
Valeria Cronwell escuchó esas palabras y fue como si le entraran por un oído y le salieran por el otro. Nadie la entendía. Incluso intentándolo. Valentina y Penélope hacían grandes esfuerzos, pero ella no podía poner en palabras algo que su mente no podía comprender.
No había explicación científica que pudiera solucionar el vacío que sentía en medio del pecho y porque después de