Valentina hizo lo que nunca en su vida había hecho. Faltar al trabajo por algo que no era urgente. Aunque la urgencia dependía del punto de vista de donde se mirara. Era cierto que no era un asunto de vida o muerte, pero de esa decisión dependía la vida de muchas familias incluyendo la suya propia.
Así que pidió un favor a un antiguo amigo del colegio y se encontró frente a frente, a las puertas de uno de los bancos más prestigiosos de Nueva York. Se arregló un poco su aspecto en el reflejo