Capítulo 93. ¡Tus prejuicios me afectan!
En la mansión Barrett, todos se congregaban en el salón de descanso, disfrutando de la música clásica interpretada por una violinista contratada por Jorge para complacer a su abuela, aficionada a tales melodías, quien con los ojos cerrados se deleitaba con cada nota.
—Abuela, ¿te ha gustado mi regalo? — le preguntó el nieto, luciendo una gran sonrisa expectante, a lo que la anciana respondió con alegría.
—Me ha encantado, querido. Estos días he estado de mucho mejor humor —comentó la anciana an