— Pero yo también tengo una petición. —Se alejó de él mirándolo a los ojos.
— Sus deseos serán órdenes.
— Quiero comprar yo misma mis muebles y decorar la habitación con mis propias manos. —Él la miró alzando una ceja. —Sé que debo aceptarte con todos tus millones y juguetes de niño rico y lo hago pero si voy a aceptar vivir a medias aquí quiero que también te adaptes un poco a mí, no quiero nada muy ostentoso ni llamativo y quiero que lo nuestro sea lo más discreto posible, que solo lo sepan l