Los siguientes días fueron horriblemente difíciles para ella, el intentar deshacerse de la cercanía que se había establecido entre ellos resulto más difícil de lo que creía en especial porque Cedric se rehusaba a dejarla ir, y en repetidas ocasiones, durante el día la hacía sentarse en el sofá para que le acariciase el cabello con la excusa de que le dolía la cabeza, ella se había rehusado insistentemente pero él la halaba, la sentaba a la fuerza y colocaba la cabeza en sus piernas y aunque ell