Sebastián Ghill & NARRADOR OMNISCIENTE.
─ Aleska, sentía que estaba drogada por el deseo de poseer a Sebastián, quien la sujetó fuerte de las caderas y se acomodó sobre la cama, dejándola a ella de espalda sobre el colchón, levantando las piernas de la española, que se estaba muriendo silenciosamente, por el hombre que en unas semanas se casaría con otra.
Un frenesí de dar placeres, se despertó en el cuerpo de ambos. Aleska, por desear en ese momento poseer el alma de Sebastián, que su amor