Como si percibiera su estado de ánimo, el profesor López le palmeó suavemente el hombro: —Es bueno que estés de vuelta.
Silvia levantó la vista y se encontró con la mirada alentadora e indulgente del profesor López, y sintió ganas de llorar.
El profesor López retiró la mano y miró al público emocionado y a Leticia, que estaba en estado de shock, y explicó con una sonrisa:
—Silvia es de hecho mi estudiante, en aquel entonces el Departamento de Psicología emitió un certificado de suspensión ilimit